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Retrato de una hobbit

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 Este es un dibujo original mio, para aquellos que no lo sepan, soy una senderista.

Aún que la calidad de la foto no es muy buena, aquí os muestro un dibujo de nuestra querida hobbit Bree, de hermosos rizos y peludos pies.

 

 

2.10.07 13:00


Las Tres Damas

Asuntos de mujeres

Capítulo 10.1

Valentina y Éolywyn abandonaron el Palacio de los Reyes acompañadas por un apuesto y fornido gondoriano, la dama de Rohan se lo presentó a Valentina como Derufod, guardián de la Ciudadela y un estimado amigo. Le contó que antes de la Guerra del Anillo, aquel hombre de cabello oscuro y corto y barba rala bien cuidada, había sido mensajero y fiel amigo de Boromir y fue el correo secreto entre ellos.
Derufod, a ojos de la hobbit, era un hombre interesante de excelentes modales y observó que miraba furtivamente a Éolywyn con una mirada que más que amistosa, era de gran interés. Solía hacerlo cuando la dama estaba distraída y cambiaba bruscamente la dirección de sus verdes ojos cuando Éolywyn se dirigía a él.

Se encontraban en una tienda, algo estrecha y atestada de piezas de telas, de todos los colores, bordadas con brillantes hilos, con estampados de flores, seda, satén, raso, etc. Valentina  disfrutaba y había elegido tres piezas distintas: una era para su madre, una hermosa pieza de raso de un rosa oscuro, muy brillante y de excelente calidad, con ella se haría un bonito vestido y con el sobrante un chaleco para Franton, su padre. La otra pieza era para su queridísima amiga Malva, que siempre la aconsejó y ayudó en todo, para ella había apartado una tela blanca con flores bordadas en amarillo, el hilo del bordado era de purísima seda, muy fina y delicada, le encantaría. La tercera y última era para su odiosa tía Gloreta, siempre tan presumida y viscosa con sus hijas, era un terciopelo negro riguroso, la pieza no era muy grande con lo cual sólo tenía para medio vestido, así se fastidiaría. Valentina sonreía al pensar en la cara de sorpresa de su tía cuando viese el regalo y aún más al darse cuenta que no tenía para nada.

Éolywyn estaba distraída mirando una caja con numerosos broches, el dueño de la tienda era un anciano mercader de cabellos grises y, al parecer, ya conocía a la mujer rohirrim, nada más verla, la saludó con afecto. Valentina estaba sentada sobre el mostrador, las piernas le colgaban y las balanceaba distraída, miraba los broches, eran muy bonitos, pero poco hobbit. Éolywyn se decidió al fin, eligió para su madre uno redondo y dorado con una pulida piedra verde en el centro; para la esposa de su hermano Éothéor, uno plateado con un entramado laberíntico y dos pequeños rubíes; para la mujer de Éokem, era la letra con la que comenzaba su nombre, era dorado y con grabados de hojas, también tomo uno para su doncella, era pequeño pero hermoso, un cisne con ojos de zafiro.

El anciano mercader se acercó a ellas con dos copas y una jarra de vino, ambas bebieron el suave y fresco líquido, parecía aliviar la sed.
La hobbit miró al exterior de la tienda, y allí estaba Derufod, su figura gallarda, la capa echada hacia atrás dejaba al descubierto su flamante uniforme y su espada. Miraba el movimiento de los transeúntes que pasaban por allí y Valentina se dio cuenta de que Éolywyn también lo observaba:
-Te gusta, ¿verdad? – preguntó sin más.
Éolywyn carraspeó y miró los broches:
-Es, bastante atractivo y muy educado, ¿a qué mujer no le gustaría?
-¿Por qué sigue soltero?
-No lo se – respondió la dama mirando al gondoriano y después a la hobbit.
-Yo si lo se.
-¿A si? – Éolywyn estaba sorprendida.
-Tú le gustas, te mira mucho, creo que está enamorado de ti.
La mujer quedó silenciosa y algo estupefacta, ella sabía que le gustaba, sabía que Derufod sentía algo más que lealtad hacia ella, pero ¿tan evidente era que Valentina se había dado cuenta?, a demás Éolywyn siempre había pertenecido a Boromir.

continuará...
 

 

28.5.07 13:34


Las Tres Damas

Asunto de mujeres

Capítulo 10

Éolywyn dejó atrás a los dos hombres, “asunto de defensa y fortificaciones, sólo para guerreros”, pensaba la dama, a ella no le enseñarían los magníficos planos de reconstrucción del puente y las murallas; para Aragorn, Éolywyn era sólo una mujer de Rohan, muy valiente y con arrojo, pero nunca le pediría su opinión sobre asunto de caballeros prestos a defender el reino. “¿Qué podía saber una dama de Rohan?”, se decía Éolywyn mientras se acercaba a la solitaria Valentina e intentaba ocultar su enfado.

Boromir siempre la había tratado de otra forma, desde que se conocieron siempre la consideró casi una igual, ella sabía luchar y lo demostró en algunas ocasiones blandiendo su espada junto a la de Boromir; era una excelente jinete, peleando a caballo era tan valerosa como el más experto jinete de Rohan al servicio del Rey. Su conocimiento del terreno era muy bueno y sabía distinguir ciertas huellas y seguir un rastro. De noche podía orientarse por la posición de las estrellas y, a veces, había conseguido ocultarse entre las sombras y pasar desapercibida.
Boromir la admiraba por esas cosas y muchas más, el hombre de Gondor y ella eran muy parecidos y a la vez, distintos. Se compenetraban bastante bien y compensaban los defectos de uno con las virtudes del otro.

Ella amaba a Boromir por muchas razones, pero lo que consideró siempre muy importante en el comportamiento de él, era que la respetaba y la tomaba muy en serio, jamás tomó a broma sus ideas ni su forma de actuar como hicieran otros pretendientes del pasado. Éolywyn se había convertido en consejera, amiga y amante, en la compañera ideal de aquel orgulloso dúnadan que confiaba en el valor y las armas, y sin embargo, se veía  dependiente de una mujer.

Aragorn era distinto, le veía muy sabio y justo, un hombre equilibrado, observador y cauto; Éolywyn se dio cuenta que el silencio del Rey Elessar significaba estudio y observación, meditación antes de hablar y actuar. Tenía un porte majestuoso que la hacía sentir pequeña y simple, ella prefería callar y comedir sus palabras ante él como si fuera una niña pequeña delante de un gran maestro y señor.
Desconocía como debía sentirse Boromir junto a él, Aragorn lo trataba como un amigo y parecía tener interés en los conocimientos que Boromir poseía sobre la lucha y Gondor, pero ella observó en ciertas ocasiones, que Boromir se auto relegaba a un silencio casi sumiso, ¿por qué?”, ella creía saberlo, pero pensaba que su amado caballero estaba en un error, debía darse cuenta de ello, pero era algo que debía hacer él mismo, sin ayuda de nadie.

Cuando estuvo al lado de la hobbit se inclinó hacia ella apoyando las manos en las rodillas:
-Valentina – dijo sonriente – voy a la ciudad para hacer una serie de compras,  me acompaña el caballero Derufod, un viejo amigo, pero no creo que sepa mucho de telas, ¿quieres venir conmigo?
Valentina miró a la mujer, al parecer nadie había contado con ella para nada, Frodo estaba con Sam, Pippin y Merry se marcharon con Gimli, Arwen y Gandalf desaparecidos y Aragorn seguro que no iba a pedirle que le contara historias de hobbits, la única que parecía interesarse por ella era Éolywyn:
-Bueno, al parecer no tengo nada que hacer.
-Lo pasaremos bien, conozco varios sitios donde venden cosas muy interesantes.

continuará...

3.5.07 13:50


Boromir

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Boromir era un dúnadan de Gondor, hijo primogénito del senescal Denethor II, era el comandante de las tropas de Gondor, un hombre de armas, audaz, valiente y veterano en la batalla.

Boromir no era un político ni un diplomático, prefería las acciones bélicas, defendió Gondor de las incursiones de las fuerzas de Sauron al principio de la Guerra del Anillo y combatió  para retener al enemigo en la ciudad de Osgiliath, destruyendo el último puente junto con su hermano Faramir, impidiendo de esta forma que los ejércitos de Sauron cruzaran a la otra orilla.

Tras una visión profética que compartió con Faramir, decidió viajar personalmente hacia el norte en busca de Rivendel, realizó este largo viaje en solitario y después de participar en el Concilio, entró a formar parte de la Comunidad del Anillo.

Su intención era que el Anillo fuera llevado hasta Minas Tirith para ser utilizado contra el Enemigo y así acabar con la guerra, pero no comprendía que el Anillo Único debía ser destruido porque era la propia esencia del mal y sólo Sauron era capaz de dominarlo.

Boromir sucumbe a la tentación de apoderarse del Anillo y ataca a Frodo en un momento de ira. El mediano consigue escapar y entonces Boromir comprende que su acción había estado bajo el influjo del propio Anillo, que éste era mucho más poderoso y podía dominarlo y avergonzado por su acción regresa para defender a los hobbits Merry y Pippin del feroz ataque de los uruk-hai, entonces  recibe multitud de flechas que acaban con su vida.

Sus últimas palabras están dirigidas a Aragorn, a quien consideraba indigno de ostentar el trono real de Gondor, pero es a él a quien le pide que fuese a Gondor y luchase por su pueblo para librarlo de los enemigos.

Boromir es un hombre tan valiente como orgulloso, confiaba en las armas y en su habilidad para manejarlas, era feliz en el campo de batalla y se sentía orgulloso de como su familia había gobernado Gondor durante generaciones. Sus sentimientos son correctos, pues sólo desea liberara a su pueblo de las garras de Sauron.

Su padre le consideraba mejor que su hermano Faramir, más dado a las artes y ciencias que a la lucha, Boromir quería a su hermano y nunca hubo enemistad entre ambos, pero al igual que su padre, le consideraba débil y poco dotado para gobernar, Faramir siempre vio a su hermano como un gran líder y nunca busco la rivalidad con él.

Quizás el mayor defecto de Boromir fuera el orgullo, siempre consideró a los hobbits débiles e indefensos, nunca creyó en el consejo de los Sabios durante el Concilio, menospreció a Aragorn por su aspecto y se sentía amenazado ya que éste podía reclamar el trono de Gondor como suyo por derecho de heredad.

Sin embargo, durante el viaje como miembro de la Comunidad, es Aragorn quien lidera el grupo y Boromir se somete a sus cumplimientos, se da cuenta de su locura al atacar a Frodo y reconoce a Aragorn como su rey:
“Te habría seguido, mi hermano, mi capitán, mi rey…”

 

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21.4.07 21:23


Aragorn

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Aragorn cuyo nombre significa “valor de reyes”, fue un dúnadan nacido en el perdido reino de Arnor, Capitán de los Montaraces del Norte, era conocido por todo como Trancos, pero su dignidad, superior a la de cualquier otro hombre, le llevó a convertirse en el Rey de Gondor y Arnor, no sin sufrimiento y luchas.

 

Su padre Arathorn II murió en batalla y su madre, Gilraen, le llevó a Rivendel para que fuera educado por el caballero elfo Elrond y allí permaneciera oculto de los Enemigos.

 

Como Trancos vivió muchas aventuras y ayudó a Gandalf en la búsqueda de Gollum y acompañó a Frodo hasta Rivendel. Pero en el Concilio de Elrond, se dio a conocer su verdadera identidad, “heredero de Isildur y heredero al trono de Gondor”.

 

Aragorn siempre actuó con nobleza e inteligencia, a pesar de su aspecto amenazante y misterioso, fue como un líder sensato protegiendo al Portador del Anillo y más tarde enfrentándose a las fuerzas de Sauron como capitán de los Ejércitos de los Hombres. Durante la Guerra del Anillo se da cuenta del poder que ejerce el Anillo Único sobre los que le rodean y tras la muerte de Boromir, decide ir a Rohan por consejo de Gandalf el Blanco para liberar al Rey de Rohan de una maldición y ayudar en la decisiva Batalla del Abismo de Helm contra las huestes de Saruman.

 

Después de enfrentarse valientemente a los terribles uruk-hai, Aragorn decide, junto a la Compañía Gris, cruzar el misterioso Sagrario en busca de los Hombres Muertos que les fueron infieles a Isildur, y este les condenó a vivir errantes hasta el fin de los días. Aceptan ayudar si les libera de la maldición y Aragorn da su palabra.

 

Estando Minas Tirith asediada y a punto de caer bajo las hordas de orcos de Sauron,  los rohirrim atacan en los Campos del Pelennor, mientras que Aragorn aparece con los Muertos del Sagrario ascendiendo por el Anduin en los barcos de los Corsarios que han derrotado y acorralan, entre ambos bandos, al Enemigo derrotándolo por el momento. Aragorn entra en la Ciudad Blanca, no como rey, sino para curar a los enfermos y reorganizar las tropas que se enfrentarán en la última batalla contra Sauron. Tras la derrota final de Sauron, Aragorn  es coronado Rey de Gondor y Arnor por Gandalf, cambia su nombre por Elessar “piedra de Elfo” y toma por esposa a su amada Arwen Undomiel.

 

 

 

 

20.4.07 16:55


Las Tres Damas

 Presentaciones y despedidas,

Capítulo 9.6

Boromir siguió con la mirada a su dama que se alejaba hacia el interior de la penumbra del salón, le gustó el movimiento insinuante de la hermosa trenza rubia al caminar ella y su vestido de un azul muy pálido, parecía retener la clara luz del día. Éolywyn se acercó a la pequeña hobbit y al momento ambas se perdieron saliendo por un amplio arco de piedra tallada.

Aragorn comenzó a hablar y Boromir se dirigió a él, escuchaba atento las palabras del que él había considerado en otros momentos un simple montaraz, después resultó que el desconocido “amigo de Gandalf” no era otro que el último heredero de Isildur.
Hablaba con conocimiento y sabiduría, preocupado por lo asuntos que pudieran perjudicar a Gondor e ilusionado por la reconstrucción de aquel dividido reino que le había tocado gobernar. Aragorn tenía mucho proyectos en mente: Arnor, el Reino del Norte, del cual él provenía, debía ser levantado de nuevo y reconstruido casi en su totalidad y Gondor, el Reino del Sur, en el que había nacido Boromir, estaba agotado tras tantos años de luchas y contiendas contra Mordor y sus aliados.
-…los planos están terminados – decía aragorn -  pronto las obras comenzarán, te las mostraré.
Boromir asintió y fue el primero en dejar el amplio balcón, al girarse y sin darse cuenta, chocó contra algo.
-¡Ay!, ¡oh! – exclamó Sam al ser empujado hacia tras, estaba sorprendido, pues al ir pensando cabizbajo a penas prestó atención a lo que tenía delante.
Boromir intentó sujetar al hobbit al darse cuenta de con qué había tropezado, pero Sam terminó cayendo al suelo:
-¡Lo siento…, no te había visto! – se excusó el dúnadan de Gondor, pero intentó no reírse ya que ver sentado al pequeño Sam tras ser disparado por su empujón, le resultó de lo más cómico.

Sam volvió a ponerse de pie de manera muy rápida y miró con el ceño fruncido a Boromir, no supo que decir, nunca le gustó aquel hombre, pero el golpe no fue intencionado, sólo un accidente.
-¿Te has hecho daño?
-No, soy un hobbit muy duro de roer, estoy bien, y veo…, que tú también, el señor Frodo me contó lo de tu regreso de entre los muertos… bueno quiero decir… - Sam se sentía extraño hablando hacia Boromir y no encontraba las palabras adecuadas - …el acontecimiento que te trajo de nuevo o como lo llamen… si ustedes me entienden.
-Te entiendo – dijo Boromir.
Frodo llegó en ese momento, estaba sonriente y con las manos en los bolsillos, se puso al lado de su amigo y compañero de fatigas y miró a Boromir y Aragorn:
-¿No es estupendo qué podamos reunirnos todos de nuevo?, a sólo falta nuestro elfo Legolas y seremos los Nueve Caminantes.
Aragorn creyó ver cierta tristeza en los azules ojos de Frodo y un deje de amargura en su voz que intentó ocultar con una sonrisa y aquel tono alegre:
-Legolas llegará al atardecer – confirmó Aragorn.
Sam le miró extrañado:
-¿Por qué a los elfos les gusta hacer sus apariciones al crepúsculo?
-No puedo responderte a eso – dijo pacientemente Aragorn – quizás el propio Legolas quiera decírtelo…

Frodo intervino de repente, miró a un lado y otro algo alertado:
-¿Dónde está Valentina?, la dejé aquí hace un momento.
-Se marchó con Éolywyn – respondió Boromir – creo que van de compras.
-Señor Frodo, ¿no será peligrosa la ciudad para Valentina?, tanta Gente Grande…
Frodo se encogió de hombros, el no veía ningún peligro, Boromir se dirigió de nuevo a Sam:
-No temas por tu amiga, Éolywyn no la abandonará y si algo sucediera, el caballero Derufod, un fiel amigo, la defenderá de cualquier peligro.
-Vamos Sam – dijo Frodo echándole una mano por los hombros - ¿no tienes hambre?, Merry y Pippin han descubierto una taberna en Minas Tirith cuya bebida y comida “casi” se asemeja a la del Dragón Verde, ¡vayamos a comprobarlo!
-Eso no puede ser posible – dijo en voz baja Sam, pues él creía que nada podía compararse al Dragón Verde. Ambos hobbits, tras despedirse de Aragorn y Boromir, se marcharon juntos, dirigieron sus pasos por callejas limpias y sombreadas, paredes de piedra, portales amplios de puertas macizas y oscuras. La Gente Grande con la que se cruzaban los saludaban con una ligera inclinación, sus ropajes eran oscuros y austeros, solían llevar la cabeza cubierta con sombreros de fieltro o las caperuzas de unas suaves capas para protegerse del veraniego sol.
Frodo siguió fielmente las instrucciones que le diera Peregrin y en poco tiempo encontraron el lugar. El cartel de la entrada rezaba: “La Casa de Ilweran*, Entra y deja tus Penas Fuera”.
-¿Ves?, este es el lugar, huele bien – dijo Frodo, todo aquello le había dado mucha hambre, Sam pareció algo dudoso, pero Frodo entró seguido de su amigo.

*Ilweran, de la lengua élfica kuenya, Arco del Cielo, el arco iris.

continuará...

18.4.07 16:22


Para Bree

Image Hosted by ImageShack.us Frodo con cara de bueno

 Para Bree
Esto es un pequeño cuento dedicado a Bree, se trata de unas palabras que escribe  Frodo Bolsón en un día gris de lluvia, su querida esposa ha tenido que salir para visitar a su anciana madre y Frodo la echa de menos. Él le escribe esta carta:

“Oh, mi querida esposa, que triste en encuentro en casa, sin ti, Bolsón Cerrado está tan vacío y silencioso, y para colmo se ha puesto a llover y no puedo salir a casa de Sam para tomar cervezas y fumar en pipa, que por cierto me dijo que le han traído unas hierbas mezcladas, estrella sureña y hoja de vallelargo, que al parecer están…
Bueno, que me pierdo en mis pensamientos. Mi querida y añorada esposa, me he preparado un simple bocadillito porque como tu bien sabes no se me da bien cocinar, soy un desastre y no quiero prenderle fuego a la cocina que está recién pintada. Espero de corazón que todo vaya bien por casad e tu padres y regreses prontito.
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La cama está tan fría…, y la bañera es tan grande…
Me despido esposa mía con muchos besos y abrazos”
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Frodo en su casa
4.4.07 16:49


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